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jueves, 21 de julio de 2016

LA CAPILLA SIXTINA DEL ROMÁNICO


Al igual que la pintura rupestre tiene su Capilla Sixtina en Altamira, la románica está en León, concretamente en el Panteón Real de San Isidoro. Aquí, la calidad y cantidad de los dibujos es tal que no tiene parangón en ningún otro lugar, y no hay que ser ningún experto para darse cuenta de ello.


La Real Colegiata Basílica de San Isidoro (que este es su nombre completo) es un conjunto de construcciones religiosas que se han ido superponiendo y adosando a lo largo de once siglos.

Fachada sur de la Colegiata

En principio fue un sencillo monasterio que se construyó en el s.X junto a la muralla romana para albergar los restos de San Pelayo. Hoy es una iglesia, un claustro, un museo, una biblioteca, una torre… un grupo de edificaciones románicas con añadidos góticos, renacentistas, barrocos…

Catedral de León


A pesar de su belleza, la fachada sur no llama demasiado la atención cuando se viene de ver la cercana catedral, maravilla gótica donde las haya. Sin embargo, la Colegiata Basílica tiene una iglesia cuyo retablo mayor merece por sí solo una atenta visita.

Cáliz de Doña Urraca

El museo custodia tesoros únicos, como el Cáliz de Doña Urraca (s. XI), que algunos identifican con el Santo Grial, o el Arca de los Marfiles (s. XI).

Anaquel de la biblioteca.

La biblioteca guarda 800 pergaminos, 150 códices y más de 300 incunables, entre los que destaca la Biblia visigótico-mozárabe del s. X.

Capitel sobre las tumbas reales.

El claustro románico es el más antiguo de España. Allí se celebraron las Cortes de León en 1188 y allí se redactó la Carta Magna Leonesa, reconocida por la Unesco como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”.

Veleta en forma de gallo.

Y domina el conjunto la llamada Torre del Gallo, coronada por una veleta en forma de gallo de cobre recubierta de oro, símbolo de la ciudad y de extraño origen oriental, posiblemente persa.

Panteón Real de San Isidoro de León.

Con todo, la maravilla de las maravillas está muy cerca, a los pies de la iglesia: el panteón. En un cuadrado de solo 8 metros de lado, docenas de pinturas al temple (dicen los expertos que no hay que confundirlas con los frescos) recubren la totalidad de techos y muros.

Zagal dando de comer a un mastín.

Sobre las tumbas de 23 reyes y reinas, infantes y condes leoneses, los artistas hoy desconocidos desplegaron un libro de imágenes que narran el Evangelio como un cómic, única forma de que entendieran la historia los que no sabían leer, que entonces eran la inmensa mayoría.

San Mateo presenta el Evangelio.

Las figuras del Nuevo Testamento (desde la Anunciación a la Crucifixión), están vestidas con ropas medievales. De lejos puede dar la impresión de que se trata de mosaicos bizantinos, cuando en realidad es pintura sobre estuco.

Pantocrator, Cristo en Majestad.

Colores vivos que parecen pintados ayer; ausencia de perspectiva; volúmenes geométricos, como corresponde al más puro estilo románico.

Una maravilla que asombra y que tenemos la suerte de que esté muy cerca de todos nosotros.

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DEL SANTO DE PIEDRA por RAMON LOUREIRO.


El robo de la imagen de San Ramón de la fuente de Sillobre indigna y desconcierta a los vecinos

Isabel Vilar, propietaria del recordado Lar Vilar -el legendario bar con biblioteca que ella ya cerró, tras jubilarse, pero que mantiene intacto, como si fuese un museo, para todos cuantos quieran visitarlo-, vive junto a la Fuente de San Ramón. Una fuente por la que siente especial cariño desde niña. Tanto afecto que, con la mayor de las generosidades, un día sí y otro también, durante una vida entera, se ha encargado de mantenerla limpia. El sábado, a medianoche, se asomó a su ventana y estuvo contemplando la fuente un rato. La fuente y, sobre todo, el santo. Que entonces aún seguía allí. En su hornacina, a la que sus devotos solían llevarle flores.

Pero el domingo por la mañana, cuando Julio López Allegue se dirigía a la iglesia para tocar las campanas en la víspera de la festividad de la patrona de la parroquia, Santa Mariña, se encontró con que el santo ya no estaba. Se lo habían llevado. Evidentemente, de madrugada. Lo arrancaron con algún objeto metálico que les permitió hacer palanca, probablemente con una pata de cabra. Y al arrancarlo rompieron la base de la imagen, como demuestran los restos que allí quedaron. No debió de resultarles fácil llevárselo.

Era una de las últimas obras de Guillermo Feal, escultor nacido en Magalofes y gran devoto del San Ramón de Sillobre. Los vecinos se lo encargaron para sustituir a la talla primitiva, al parecer robada también a finales del siglo XIX o principios del XX, y de la que no se conserva fotografía alguna.

Conmoción

Para los vecinos, la desaparición del santo ha sido un duro golpe. Se muestran indignados, a la vez que desconcertados. Y conforme las horas pasan, van perdiendo la esperanza de poder recuperarlo. De hecho, ya se ha puesto en marcha una iniciativa en la parroquia destinada a encargar una nueva imagen. «Non queremos ver a fonte así», dicen. Mientras tanto, la Guardia Civil continúa investigando qué ha pasado.