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domingo, 23 de octubre de 2016

EL MITO DE LA PIRATERIA INGLESA: MENOS DEL 1% DE LOS GALEONES ESPAÑOLES FUE APRESADO

Grabado de la época donde la Reina Isabel I nombra caballero al corsario Francis Drake

La literatura y la propaganda anglosajona han exagerado los episodios de una guerra que ganó España. Entre 1540 y 1650, de los 11.000 buques que hicieron el recorrido América-España solo se perdieron 107 a causa de los ataques piratas

La historiografía inglesa ha insistido en repetir que la actividad pirata fue un constante quebradero de problemas, con corsarios de la bajeza moral de Francis Drake o John Hawkins a la cabeza, para el traslado del oro, plata y otras mercancías del Nuevo Mundo a España. Así, según la imagen todavía presente en el cine y en la literatura, Felipe II y el resto de monarcas españoles de la dinastía Habsburgo terminaron desesperados ante los ataques auspiciados por la Monarquía Inglesa y otros reinos europeos. Sin embargo, las cifras de barcos que llegaron a puerto español desdicen esta versión romántica y falseada de la historia. La Flota de Indias se reveló como un sólido sistema casi sin fisuras.

«El sol luce para mí como para otros. Querría ver la cláusula del testamento de Adán que me excluye del reparto del mundo», aseguró el Rey francés Francisco I tras el tratado de Tordesillas, donde españoles y portugueses se repartieron el Nuevo Mundo con el beneplácito del Papa Alejandro VI. Y desde luego los dos imperios ibéricos –más tarde unidos por Felipe II– no estaban dispuestos a compartir su herencia. Es por ello que la Monarquía francesa y otros enemigos del imperio comenzaron a financiar la expediciones piratas contra los barcos que usaban los españoles para transportar las mercancías.

En 1521, piratas franceses a las órdenes de Juan Florin lograron capturar parte del conocido como «El Tesoro de Moctezuma», el grueso de las riquezas que Hernán Cortés envió a Carlos V tras la conquista de Tenochtitlan, abriendo toda una nueva vía para asaltos y abordajes. Sin embargo, los españoles aprendieron pronto a defenderse de los piratas franceses, a los que más tarde se unieron los ingleses y los holandeses, a través de impresionantes galeones, mucho más armados que los navíos piratas, y un sistema de convoys que, siglos después, serviría a las naciones aliadas en la Primera Guerra Mundial para vertebrar su defensa contra los submarinos alemanes.

Entre 1540 y 1650 –periodo de mayor flujo en el transporte de oro y plata– de los 11.000 buques que hicieron el recorrido América-España se perdieron 519 barcos, la mayoría por tormentas y otros motivos de índole natural. Solo 107 lo hicieron por ataques piratas, es decir menos del 1 %, según los cálculos de Fernando Martínez Laínez en su libro «Tercios de España: Una infantería legendaria». Un daño mínimo que se explica por la gran efectividad del sistema de convoys organizado por Felipe II.

Así, el Monarca estableció por Real Cédula nada más llegar al trono las condiciones para asegurar un sistema de defensa naval inmune a los ataques piratas. El viaje de la Flota de Indias se efectuaba dos veces al año. El punto de partida se emplazaba en Sanlúcar de Barrameda, donde la flota realizaba las últimas inspecciones, y desde allí partía hacia La Gomera, en las islas Canarias.

Tras la aguada –recoger agua en tierra–, la escuadra conformada por unas 30 naves navegaba entre veinte y treinta días, en función de las condiciones climáticas, hasta las islas Dominica o Martinica (Centroamérica) donde se reponían los suministros. Durante todo el trayecto el convoy era encabezado por la nave capitana y los galeones mejor artillados se situaban a barlovento –donde sopla el viento– para proporcionar escolta al grupo. El objetivo general era que ningún barco se perdiera de vista o se desviara del rumbo en solitario. Y por la noche, los bajeles encendían un enorme farol a popa para servir de referencia al que tenían detrás.

Pintura que a un galeón español defendiendose del ataque de dos galeras

El sistema de convoy español, cuyo teórico fue el capitán Menéndez de Avilés, sería copiado por Inglaterra y EE.UU. en las dos guerras mundiales. Pero la auténtica prueba de que cumplió con su proposito es que solo dos convoys fueron por completo apresados en toda su historia: la primera, en 1628, a la altura de Matanzas (Cuba), a manos del almirante holandés Piet Heyn; y una segunda vez en 1656.

¿Quedó herido el Imperio por la piratería?

Sin capacidad para atacar a la Flota de Indias o a los galeones de gran tamaño, la actividad de Francis Drake y de otros de su tallaje se limitó en la mayoría de casos a ataques contra indefensas poblaciones del Caribe. No en vano, el sistema defensivo de algunas poblaciones españolas era realmente deficiente y era fácil sacar partido de la incompetencia de los gobernadores locales. Por ejemplo, el 1 de enero de 1586, el citado Drake tomó la ciudad de Santo Domingo durante un mes y luego la incendio impúnemente.

Sin embargo, tras el desastre de la Armada Invencible Felipe II se tomó en serio el problema de la piratería y destinó ocho millones de ducados para nuevas naves y fortificaciones en el Caribe. Estas, como la inexpugnable Cartagena de Indias, fueron reforzadas por los mejores arquitectos del Imperio. Un esfuerzo logístico que aceleró la decadencia de este tipo de piratería, aquella financiada e impulsada en las sombras por países como Inglaterra, Francia o Holanda. Cabe recordar que, aunque personajes como Drake contaban con patente de corso, España no reconocía a estos piratas como consarios sino como piratas, puesto que actuaban en tiempos de paz.

Es por todas estas razones que el historiador Germán Vázquez Chamorro resta importancia a la influencia que pudo tener la piratería en el proceso de decandencia del Imperio español. En su opinión, los más famosos piratas encumbrados a la fama, sobre todo por la literatura y la propaganda inglesa, realmente atacaban barcos pesqueros o chalupas de escaso o nulo valor para la Corona española. De hecho, los enemigos de España prescindieron de aliarse con los piratas cuando descubrieron otros métodos para ganarle terreno a este imperio. Así, en los siglos XVII y XVIII, todas las naciones se conjuraron para perseguir y castigar sin piedad a los piratas.


jueves, 21 de julio de 2016

LA CAPILLA SIXTINA DEL ROMÁNICO


Al igual que la pintura rupestre tiene su Capilla Sixtina en Altamira, la románica está en León, concretamente en el Panteón Real de San Isidoro. Aquí, la calidad y cantidad de los dibujos es tal que no tiene parangón en ningún otro lugar, y no hay que ser ningún experto para darse cuenta de ello.


La Real Colegiata Basílica de San Isidoro (que este es su nombre completo) es un conjunto de construcciones religiosas que se han ido superponiendo y adosando a lo largo de once siglos.

Fachada sur de la Colegiata

En principio fue un sencillo monasterio que se construyó en el s.X junto a la muralla romana para albergar los restos de San Pelayo. Hoy es una iglesia, un claustro, un museo, una biblioteca, una torre… un grupo de edificaciones románicas con añadidos góticos, renacentistas, barrocos…

Catedral de León


A pesar de su belleza, la fachada sur no llama demasiado la atención cuando se viene de ver la cercana catedral, maravilla gótica donde las haya. Sin embargo, la Colegiata Basílica tiene una iglesia cuyo retablo mayor merece por sí solo una atenta visita.

Cáliz de Doña Urraca

El museo custodia tesoros únicos, como el Cáliz de Doña Urraca (s. XI), que algunos identifican con el Santo Grial, o el Arca de los Marfiles (s. XI).

Anaquel de la biblioteca.

La biblioteca guarda 800 pergaminos, 150 códices y más de 300 incunables, entre los que destaca la Biblia visigótico-mozárabe del s. X.

Capitel sobre las tumbas reales.

El claustro románico es el más antiguo de España. Allí se celebraron las Cortes de León en 1188 y allí se redactó la Carta Magna Leonesa, reconocida por la Unesco como “el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo”.

Veleta en forma de gallo.

Y domina el conjunto la llamada Torre del Gallo, coronada por una veleta en forma de gallo de cobre recubierta de oro, símbolo de la ciudad y de extraño origen oriental, posiblemente persa.

Panteón Real de San Isidoro de León.

Con todo, la maravilla de las maravillas está muy cerca, a los pies de la iglesia: el panteón. En un cuadrado de solo 8 metros de lado, docenas de pinturas al temple (dicen los expertos que no hay que confundirlas con los frescos) recubren la totalidad de techos y muros.

Zagal dando de comer a un mastín.

Sobre las tumbas de 23 reyes y reinas, infantes y condes leoneses, los artistas hoy desconocidos desplegaron un libro de imágenes que narran el Evangelio como un cómic, única forma de que entendieran la historia los que no sabían leer, que entonces eran la inmensa mayoría.

San Mateo presenta el Evangelio.

Las figuras del Nuevo Testamento (desde la Anunciación a la Crucifixión), están vestidas con ropas medievales. De lejos puede dar la impresión de que se trata de mosaicos bizantinos, cuando en realidad es pintura sobre estuco.

Pantocrator, Cristo en Majestad.

Colores vivos que parecen pintados ayer; ausencia de perspectiva; volúmenes geométricos, como corresponde al más puro estilo románico.

Una maravilla que asombra y que tenemos la suerte de que esté muy cerca de todos nosotros.

LA EXTRAÑA DESAPARICIÓN DEL SANTO DE PIEDRA por RAMON LOUREIRO.


El robo de la imagen de San Ramón de la fuente de Sillobre indigna y desconcierta a los vecinos

Isabel Vilar, propietaria del recordado Lar Vilar -el legendario bar con biblioteca que ella ya cerró, tras jubilarse, pero que mantiene intacto, como si fuese un museo, para todos cuantos quieran visitarlo-, vive junto a la Fuente de San Ramón. Una fuente por la que siente especial cariño desde niña. Tanto afecto que, con la mayor de las generosidades, un día sí y otro también, durante una vida entera, se ha encargado de mantenerla limpia. El sábado, a medianoche, se asomó a su ventana y estuvo contemplando la fuente un rato. La fuente y, sobre todo, el santo. Que entonces aún seguía allí. En su hornacina, a la que sus devotos solían llevarle flores.

Pero el domingo por la mañana, cuando Julio López Allegue se dirigía a la iglesia para tocar las campanas en la víspera de la festividad de la patrona de la parroquia, Santa Mariña, se encontró con que el santo ya no estaba. Se lo habían llevado. Evidentemente, de madrugada. Lo arrancaron con algún objeto metálico que les permitió hacer palanca, probablemente con una pata de cabra. Y al arrancarlo rompieron la base de la imagen, como demuestran los restos que allí quedaron. No debió de resultarles fácil llevárselo.

Era una de las últimas obras de Guillermo Feal, escultor nacido en Magalofes y gran devoto del San Ramón de Sillobre. Los vecinos se lo encargaron para sustituir a la talla primitiva, al parecer robada también a finales del siglo XIX o principios del XX, y de la que no se conserva fotografía alguna.

Conmoción

Para los vecinos, la desaparición del santo ha sido un duro golpe. Se muestran indignados, a la vez que desconcertados. Y conforme las horas pasan, van perdiendo la esperanza de poder recuperarlo. De hecho, ya se ha puesto en marcha una iniciativa en la parroquia destinada a encargar una nueva imagen. «Non queremos ver a fonte así», dicen. Mientras tanto, la Guardia Civil continúa investigando qué ha pasado.


El San Ramón de la Fuente de los Milagros de Sillobre protagoniza hoy su propio prodigio, su milagro particular.

En el día mayor de su fiesta, en la del último día de agosto, la imagen, obra del recordado escultor Guillermo Feal, ha regresado, completamente restaurada, a su emplazamiento original. Era la gran sorpresa que guardaban, para su parroquia y para cuantos le quieren a Sillobre, los jóvenes que integran, este año, la comisión de fiestas.

Lo cierto es que, hasta su desaparición, la imagen, muy querida y venerada por gentes de toda la comarca, estaba siempre rodeada de flores, coronando su propia fuente. Y había generado ya, todo hay que decirlo, hasta su propia literatura: cuantos la veían por vez primera tendían a considerarla antiquísima, aunque en realidad había sido instalada a finales del pasado siglo, en sustitución de otra anterior de la que ya nadie guardaba memoria, y de la que ni siquiera llegó a encontrarse una fotografía jamás. 

El caso es que cuando hace un par de años la talla fue robada, el suceso causó un profundo dolor en Sillobre... y no solo en Sillobre. 

Un dolor que se hizo más grande aún al comprobarse, tras recuperar los pedazos de la imagen -alguno de los fragmentos apareció en la ría de Ferrol-, que los autores de la profanación habían decapitado al santo. Jamás llegó a saberse quiénes fueron los autores de tan doloroso acto de vandalismo. 

Pero lo cierto es que desde hoy, y en medio del entusiasmo -de entusiasmo y de la sorpresa- de todos los romeros, el San Ramón de piedra, el De la Fuente de los Milagros de Sillobre, ya está de nuevo, y curado de sus heridas, en su casa. Que es donde tiene que estar.

jueves, 26 de mayo de 2016

BURROS Y BURRAS


Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 60 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.

En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", (mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:

la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña".

Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.En Primaria estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física.

En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b" en vez de "v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En Bachiller, estudié Historia de España, Latín, Literatura y Filosofía.

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, leí a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda...

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.

Y..., vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.

El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente".

¿Cuál es el del verbo ser? Es "ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no "pacienta"; "dirigente", no "dirigenta"; "residente", no "residenta", y el cuento de aquella princesa que esta dormida se llamaba "la bella durmiente" no "la bella durmienta".

Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española?

Creo que por las dos razones.

Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto.

Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

Si este asunto no te da igual difúndelo por ahí, con suerte le terminará llegando a la Ministra/o de turno.

Porque no es lo mismo ser un "CARGO PÚBLICO" que una "CARGAPÚBLICA"

miércoles, 11 de mayo de 2016

EL TORERO Y EL DE LA BOINA por CARLOS HERRERA


La Diputación de Cádiz, que preside Irene García, en su día alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda, tuvo la idea de promocionar su provincia mediante una campaña publicitaria protagonizada por gaditanos ilustres y populares que reivindicaran su condición de tales. La provincia de Cádiz, todo hay que decirlo, tiene muy buenos elementos tanto humanos como culturales y geográficos de los que sentirse orgulloso, paisajes insuperables, ciudades memorables y costumbres felices. Parece razonable que ello se exponga a los ojos de los demás mediante una campaña bien diseñada, como es la que nos ocupa.

Cádiz en su conjunto como provincia y la capital en concreto transitan por un largo paseo lleno de problemas, pero ello no debe hacernos olvidar sus virtudes y beldades, que también existen. Se convocó a ciudadanos ilustres de la provincia, se los fotografió y se les adjudicó una frase reivindicativa y expositiva a cada uno. Hasta ahí normal. Pero la inclusión en ese listado del torero Juan José Padilla, jerezano de filiación sanluqueña, desató las iras de los intolerables histéricos de siempre, empecinados en rabietas y lamentos de neuróticos. La condición de torero de Padila ha hecho que grupos políticos dedicados a decirnos a los demás cómo tenemos que ser y cómo tenemos que comportarnos denostaran la campaña y afirmaran sentirse avergonzados por la presencia de un “asesino” de animales, en consonancia con la pobre argumentación que exhiben a diario los muy violentos e insultantes movimientos “animalistas”, o por tal tenidos. Conviene recordar algunas cosas.

Ya quisiera cualquiera de esos vociferantes sandios tener un ápice de la grandeza que muestra a diario Juan José Padilla. Padilla, un hombre sencillo, trabajador, respetuoso, prudente y muchas cosas más, atesora un valor y una nobleza que jamás en la vida ha conocido ningún sujeto miembro del grupo político que le ha señalado con los ojos inyectados en sangre. Podemos y alguno más ha iniciado el griterío habitual, lamentando que un torero pueda sentirse orgulloso de decir “soy Cádiz”. Ha exigido, como suele ser habitual, la retirada de la campaña en la que han participado Sara Baras, Anne Hidalgo, Alejandro Sanz y otro más, y ha escupido las habituales idioteces que se dicen cuando uno se transforma en un intolerante Torquemada dedicado a prohibir una tradición cultural y social de amplio arraigo como es la tauromaquia. Esos chavales de Podemos son los mismos que han estado defendiendo hasta el último aliento a un mamarracho con boina de tonto de pueblo condenado a prisión por patear policías, destrozar negocios no partidarios de seguir una huelga y agredir gravemente a un concejal del PSOE. El tal Bódalo, mala versión de un matón campuzo, muy valiente cuando agredía a los demás siempre muy acompañado, acabó lloriqueando cuando la Policía lo prendió y lo llevó a la cárcel, donde deberá permanecer por un tiempo. Los argumentos de los mismos tipos que insultan a Padilla son que Bódalo es un héroe de la libertad, cuando este segundo no ha hecho nada provechoso para los demás en su existencia mientras que el primero ha dado trabajo a muchas personas de su alrededor y ha trasladado un mensaje de coraje y superación extraordinario para todo aquel que tenga ojos y oídos. Uno no ha dado un palo al agua en su vida –es del Sindicato Andaluz de Trabajadores, con lo que ya queda todo dicho- y el otro lleva jugándose la vida y trabajando desde chaval.

Otra gaditana, la líder de Podemos en la región, llegó a comparar –en un ejercicio de burricie insuperable- al tal Bódalo con el poeta Miguel Hernández, lo cual no requiere de comentario alguno, ya que se comenta por sí solo. Cabe añadir que semejante simple ha sido profesora de Lengua y Literatura, lo cual explica por sí solo el fenómeno de fracaso escolar y bajo nivel de educación en España sin necesidad de muchas más elucubraciones.

En pocas palabras, puede sentirse orgulloso Padilla de ser gaditano y puede sentirse Cádiz orgulloso de que ese ejemplo de tantas cosas sea hijo de su tierra. Y los intolerantes gritones, las profesoras ignorantes y los “animalistas” que quieren acabar con el toro bravo que se vayan tranquilizando.

miércoles, 27 de abril de 2016

CARTA ABIERTA DE SANTIAGO ABASCAL A PABLO IGLESIAS


Pablo, permite que me ahorre lo de "estimado", más que nada porque me gusta decir la verdad siempre. El caso es que el otro día reiteraste tu miseria moral alabando a un terrorista. Dijiste que "sin personas como Otegi no habría paz". No leí tus declaraciones. Me las leyó mi padre. Me llamó por teléfono expresamente. Te ahorro la literalidad de la conversación porque es más virulenta aún que las letras que ahora escribo.

Pero debes saber que, mientras tú vomitabas esa basura, el hombre que me llamaba no debía de tener a muchos metros a los escoltas que le vigilan desde hace veinte años gracias a las balas de los amigos de Otegi. Mientras tú pasabas tu infancia en Soria leyendo a Verne y a Salgari, yo la pasaba en tierra vasca –y española– viendo cómo mataban a los amigos de mi padre, como Jesús Velasco o Félix Galíndez, o como a Estanis Galíndez, cartero de mi pueblo, asesinado, como todos, por la espalda. Sello de tus admirados, valientes y perspicaces amigos.

Mientras tu adolescencia empezaba a despertar con sueños húmedos con no sé qué actriz española –algo de eso dijiste hace poco–, la mía despertaba con las cartas que la ETA escribía a mi abuelo para anunciarle su temprana muerte: "Le buscaremos hasta ejecutarle", rezaban las misivas de tus perspicaces amigos. Mientras tú te reunías con el enemigo en una herriko taberna y alababas la "perspicacia de ETA", yo recibía a mis hijos en el paritorio acompañado por guardaespaldas.

Mientras tú te entretenías en la universidad entre escrache y manifa, yo acudía a la universidad escoltado y veía mi nombre en un punto de mira pintado con spray en las mismas pizarras. Literal, Pablo. Mientras tú disfrutabas de tus becas y de tu vida facilona, yo llevaba una pistola al cinto por si podía evitar que me pegasen un tiro en la nuca, anuncio también literal de las paredes de mi pueblo.
Mientras tú animabas a la afición que te jaleaba a salir a "cazar fascistas" o a pegar a un "lumpen", y quizá mientrás tú leías cómo se hace un cóctel molotov, yo empezaba la madrugada apagando el fuego de la tienda de ropa de mi padre, arrasada por el fuego de los cócteles molotov de los amigos de tus amigos.

Mientras tú te dedicabas a acosar a los que no piensan como tú en la universidad –me acuerdo ahora de Rosa Díez–, yo veía pasar el féretro de Gregorio Ordóñez entre vivas a España, o velaba el cadáver de Jesús Mari Pedrosa, asesinado a tiros en la puerta de su casa en Durango.

Mientras yo rendía honores a Manuel Indiano, abatido a balazos en su tienda de golosinas de Zumárraga, tú cogías un vuelo para tu paraíso venezolano o iraní para aprender cómo jodernos más la vida.

Tu paraíso es nuestro infierno. Tus amigos son nuestros enemigos.Y tus héroes, Pablo, son nuestros villanos. Y tú –siento decirlo y siento pensarlo– eres todo eso a la vez, sin matices, el enemigo, un villano y el infierno mismo.

Por eso somos tantos los que te conocemos, cada día un poco más, los que vemos la gran mentira que se esconde detrás de alguna de tus verdades. Y por eso somos tantos los que te combatiremos, en las universidades si hace falta, en las urnas cuando toque, en los tribunales cuando la ocasión lo exija. En la cheka si ese es nuestro destino en la España soviética que querrías construir. Y en todos los lugares en los que pretendas dar tu pérfida batalla. Cuando quieras y donde quieras. Porque se trata de nuestra Patria y se trata de nuestra Libertad. Y no sólo no crees en ninguna de las dos, sino que quieres destruir ambas.

Lo tienes crudo, porque somos millones los que pensamos que representas lo peor. Lástima que los corruptos te hayan dado esta oportunidad para engañar a tanta buena gente. Porque es así, Pablo, tú solo eres una consecuencia de la corrupción de tantos dirigentes del PSOE y del PP. Gracias a Dios, la España decente os combatirá a ambos a la vez. Por una España más unida, más justa y más libre. Os combatiremos siempre.

miércoles, 16 de marzo de 2016

UN LEGIONARIO DE PERMISO PROVOCA EL PÁNICO EN LAS CALLES DE BARCELONA.


El caballero legionario José Rebollet Guisasola, natural de Reus, gastador del Tercio Gran Capitán de Melilla, fue ayer el causante involuntario de terribles escenas de pánico a lo largo de toda Barcelona y parte del cinturón industrial de la ciudad condal que terminaron con 16 diputados de ERC y 34 de Convergència en Perpignan, además del precipitado viaje a Zamora del líder de la CUP, David Fernàndez, para visitar a sus padres, jurar bandera y aprovechar para volver a ponerse la tilde mirando otra vez a la derecha.

Según la Delegación del Gobierno, los primeros gritos se pudieron escuchar a eso de las ocho de la tarde en la Plaça dels Països Catalanes, justo en la puerta de la Estación de ferrocarril de Sants por la que salió el legionario que acababa de desembarcar del Ave que le traía a Barcelona con un permiso extraordinario para visitar a su abuela, Montserrat, enferma de gravedad por una pericarditis muy mala y de pésimo pronóstico.

Por lo que parece, tres jóvenes del Raval que pasaban por allí dieron las primeras voces de alarma cuando uno de ellos le pidió fuego al legionario y este le alargó un encendedor con el logo del Tercio Gran Capitán. El joven, que acabó por desmayarse, gritó, fuera de sí: “¡Madrit ya ha mandado a la Legión!”, provocando las primeras carreras. 

En una reacción en cadena que llegó en pocos minutos desde Sants hasta La Barceloneta, decenas de miles de personas corrieron en pánico por las calles de Barcelona en dirección al Puerto Olímpico, donde trataron de abordar todas las embarcaciones de recreo que había en las dársenas para zarpar en dirección a Córcega.

No fue hasta las cuatro de la mañana, cuando la Guardia Urbana, con el apoyo de helicópteros con altavoces, consiguió convencer a los independentistas en pánico de que el legionario no era una avanzadilla de las fuerzas represoras.

Sin embargo, hay que decir que la actitud del caballero legionario, a carcajada limpia durante horas, no contribuyó a calmar la situación, por lo que el Gobierno de la Generalitat (en el exilio provisional hasta que reanuden el servicio de autobuses entre Perpignan y Barcelona), ha transmitido una queja oficial al Ministerio de Defensa. Por el susto, sobre todo.

jueves, 4 de febrero de 2016

UN VIEJO DOCTOR


Un viejo doctor estaba muy aburrido después de haberse jubilado, así que decidió abrir un consultorio. Puso un letrero en la puerta que decía:

Doctor Martínez.
Obtenga su tratamiento por 500 euros.
Si no se cura recibirá 1000 euros a cambio”.

Justo en el barrio estaba el Doctor Lozano, un joven médico que creía que este “vejete” poco podía saber de medicina, así que decidió ir a ganarse los 1000 euros de recompensa y fue a visitarlo.
Entonces sucedió esto:

Doctor Lozano: “Doctor Martínez, he perdido todo el gusto de mi boca. ¿Me podría ayudar?”.

Doctor Martínez: “Enfermera, por favor, traiga la medicina de la caja 22 y le pone al señor tres gotitas en la boca”.

Doctor Lozano: “¡Puaj! ¡Pero si esto es gasolina!”.

Doctor Martínez: “¡Enhorabuena! Recuperó el gusto. Son 500 euros ”.

El doctor Lozano se retiró muy enojado por el truco de su anciano colega y decidió volver un par de días después para recuperar su dinero.

Doctor Lozano: “He perdido mi memoria. No recuerdo nada”.

Doctor Martínez: “Enfermera, por favor traiga la medicina de la caja 22 y le pone tres gotitas en la boca al paciente”.

Doctor Lozano: “¡Bah! ¡No lo haga! Eso es gasolina”.

Doctor Martínez: “¡Enhorabuena! Veo que ha recuperado su memoria. Son 500 euros ”.

Nuevamente el doctor Lozano se fue muy enfadado de la consulta del doctor Martínez habiendo perdido mil euros. Pero era tan terco que decidió volver una semana después para recuperar todo su dinero.

Doctor Lozano: “Mi vista se ha tornado muy débil. ¡Con suerte puedo ver un poco!”

Doctor Martínez: “Lo siento, pero para eso no tengo ninguna medicina. Así que aquí tiene sus 1000 euros de vuelta (pero le entrega un billete de 10 euros).

Doctor Lozano: “¡Pero esto son sólo 10 euros!”

Doctor Martínez: “¡Enhorabuena! Ha recuperado la vista. Son 500 euros”.

Moraleja: No porque seas joven, podrás engañar a un viejo.

LA HISTORIA NO PERDONA MITOS


Soy un barcelonés de 30 años que, como mi generación, creció con el Club Super 3, el Tomàtic, la Bola de Drac, la Arare , Sopa de Cabra, Els Pets, Els Caçafantasmes, “Regreso al Futuro”… Veíamos la predicción del tiempo en la TV 3, con los dibujos de soles y nubes sobre un mapa de los Países Catalanes.

En la escuela nos explicaban la historia de las cuatro barras, pintadas por el emperador franco con la sangre de Wilfredo el Velloso sobre un escudo o tela de color amarillo-dorado: así nació nuestra bandera (la Senyera). Los domingos por la mañana bailábamos sardanas en la plaza de la Iglesia , y daba gozo ver en un mismo círculo a los abuelos y los nietos, cogidos de la mano. En Navidad hacíamos cagar al “Tió”, y poníamos un “Caganer” con barretina en el Nacimiento. Así, disfrutábamos de una auténtica Navidad catalana como Dios manda.

En la primavera cogíamos las Xirucas ( Chirucas , marca de calzado ], y nos íbamos a nuestros Pirineos a disfrutar de nuestras montañas y sierras, en nuestra tierra. Celebrábamos la “Diada”, con ánimo de no olvidarnos de la derrota de nuestro pueblo contra Felipe V y los españoles.

Somos un pueblo trabajador, con carácter, distinto del resto. Tenemos la Caixa , el RACC, los Mozos de Escuadra y los Ferrocarriles Catalanes. ¿Qué más queremos? Pues queremos, queremos, queremos…

Pero la verdad no se puede ocultar siempre. Te vas de Erasmus a Londres, y descubres que existe vida fuera de nuestro pequeño planeta catalán. Que también hay trabajadores con carácter en otros territorios. Que la Caixa no es tan importante, si se compara con el Comercial Bank of China. Que solamente una ciudad como Shanghái tiene 20 millones de personas (tres veces toda Cataluña).

Descubres la verdad: que lo de las cuatro barras de Wifredo el Velloso sólo era una leyenda, un mito, sin fundamento histórico. Ni Wifredo fue contemporáneo del emperador, ni se usaba la heráldica en ese siglo. Además, hasta la unión con Aragón, el emblema de los condes de Barcelona fue la cruz de San Jorge (una cruz de gules sobre campo de plata).

Descubres que la sardana la inventaron en el año 1817. Fue un tal Pep Ventura, que tampoco se llamaba Pep sino José, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén, e hijo de un comandante del Ejército español. Se la inventaron, porque no podía ser que la jota de Lérida o del Campo de Tarragona fuese el baile nacional. Y tampoco podía serlo el baile denominado “El Españolito”. Por eso se inventaron la sardana a comienzos del siglo XIX: para crear una identidad nacional inexistente hasta entonces. La sardana, otro mito.

Descubres que en 1714 no hubo ninguna guerra catalana-española, que Cataluña no participó en ninguna derrota bélica. Fue una guerra entre dos candidatos a la Corona de España, vacante desde la muerte de Carlos II sin descendencia: entre un candidato de la dinastía de los Borbones (de Francia) y otro de la de Austria (de tierras germánicas). En todos los territorios de la Corona de España hubo austracistas y borbónicos: por ejemplo, Madrid, Alcalá y Toledo lucharon en el mismo bando que Barcelona. No fue, como intentan venderlo, una guerra de secesión, sino de sucesión: ningún bando aspiró nunca a romper la unidad dinástica entre Castilla y Aragón, ni la separación de Cataluña. La Diada , otro mito.

Descubres que el “Caganet” del belén es una “tradición” que no se generaliza hasta el siglo XIX, como la sardana. Y que el “Tió” es otra milonga identitarias y absurda. La Navidad catalana, otro mito.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han tomado el pelo. No nos han educado, sino adoctrinado. Que nos han alimentado, sin darnos cuenta, de una “ideología total” que se encuentra por encima de todo y de todos. Lo abarca todo: permite pisar el derecho de las personas, modelar la Historia a su gusto, y determinar qué está bien o mal.

Te das cuenta que [los nacionalistas] nos han adoctrinado a través de mitos, leyendas, mentiras. Que han construido o falseado una realidad, con tal de fundamentar su ideología. Intentaré poco a poco ir comentando esos mitos. Pido ayuda y la colaboración de todos, para tratar de encontrar otras mentiras. Así, [los catalanes] podremos liberarnos de esos mitos, y ser libres de verdad.

Está claro que eso de viajar, es para algunos, una estupenda vacuna contra la estupidez y el aldeanismo.

miércoles, 3 de febrero de 2016

EL CAMARERO DE CASA MANOLO por ANTONIO BURGOS


Seré un anglófilo asqueroso, pero no me imagino al jefe de un partido político británico yendo en mangas de camisa a Buckingham para una audiencia con la Reina Isabel dentro de las consultas para formar gobierno. Y eso ha ocurrido en España. Pablo Iglesias, haciendo ostentación de ninguna educación y presumiendo de su nulo respeto por la Corona (de la que dirá en todo caso que es una cerveza mexicana), se ha presentado en La Zarzuela en mangas de camisa para hablar con Su Majestad.

- ¡Y con el frío que hace en aquellos montes! De milagro no cogió el gachó una pulmonía.

No, supongo que en el guardarropas habría dejado un buen chaquetón, de los del taco, no de Quechua de Decathlon, de los buenos, como el alcalde de Marinaleda. Como eran tela de buenos, no de bazar chino, los vaqueros que vestía, que me lo ha dicho un experto en tejanos. Y digo yo: si en una discoteca no te dejan entrar si llevas zapatillas de deportes y si en cualquier restaurante medio elegantón no puedes pasar sin chaqueta y corbata, ¿por qué pagamos los servicios de Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey para que dejen entrar a la gente así, de zarrapastroso y oro? Si en la invitación a cualquier acto presidido por Su Majestad pone «etiqueta: traje oscuro», ¿por qué permitieron que este tío se colara de trapillo?

- No, Burgos, iba de uniforme. De uniforme del cuerpo al que pertenece: el Despreciable Gremio de la Castuza, que ya se ha convertido en Casta y cobra como tal.

En el pecado lleva la penitencia ¿No le han llegado ya a usted a su teléfono móvil los mil chistes sobre la foto del Rey perfectamente vestido y a su lado este gachó en vaqueros y mangas de camisa arremangada? Son divertidísimos. Recuerdo uno, que pone: «Con la misma campechanía que su padre, El Rey se prestó a hacerse una foto con el camarero de Casa Manolo que llevó los cafés a La Zarzuela durante las consultas a los líderes». Otro decía: «El camarero de Casa Manolo se retrató con el Rey después de llevarle su largo de café y media de arriba con mantequilla y mermelada».

Pienso todo esto ante el Teletipo del Despilfarro del Congreso de los Diputados. El Congreso ha adjudicado un contrato por importe de 372.032 euros para la compra de 490 «iPads» para uso y disfrute de sus nuevas señorías y funcionarios de la Cámara. ¡Toma ya! Y ha comprado 699 nuevos ordenadores de sobremesa, por un importe de 455.570, para sus señorías y toda su compañía. Sumen ambas cifras y oirán a Ana Belén: «¡Qué derroche trincón, cuánta locura!». ¿Es que los antiguos diputados se llevaron a su casa el móvil, la tableta y el ordenador portátil que les habían dado? Con lo fácil que hubiera sido reclamárselos para dárselos a los nuevos: «Oiga, ¡que son de Huelva!».

Todos estos que hablan de la Casta, los que enarbolaron y tremolaron sus carteras de Pseudo Loewe como un trofeo de caza, no le hacen el menor asco a coger todas las mamandurrias que les ofrezcan como diputados, cargo que ellos disfrazan de tribunos de la plebe (y de la chusma). Y digo yo: igual que les damos gratis total una cartera, un portátil, un móvil y una tableta, ¿por qué no compra el Congreso en el Cortinglés 350 trajes oscuros de Emidio Túcci y 350 corbatas, para que los diputados, y especialmente estos tíos de Podemos, vayan como deben cuando los llame el Rey o cuando tengan que representarnos en cualquier acto público? ¿La camisa dice usted? No, camisas no hay que comprarles. Con las blancas camisas de los camareros de Casa Manolo, digo, de Iglesias y de los diputados de Podemos, no hay el menor problema. Por cierto, ¿de qué me suena a mí esto de «la camisa nueva» de Pablo Iglesias cumplimentando al Jefe del Estado? Así, en mangas de camisa, como van los de Podemos, iban los falangistas a ver a Franco: «con la camisa nueva que tú bordaste en rojo ayer». ¿Será por camisa, será por rojo y será por ayer?

EL DÍA QUE LA ARMADA ESPAÑOLA DERROTÓ A LOS SAMURÁIS JAPONESES


A finales del siglo XVI, la marina española se convirtió en la primera y única flota occidental en derrotar a estos fieros guerreros nipones

La figura de los samuráis, fieros guerreros del antiguo imperio japonés, está envuelta en un auténtico halo de leyenda que los muestra como hombres a los que casi era imposible derrotar. Sin embargo, lo cierto es que estos luchadores no solo no eran invencibles, sino que fueron derrotados por la Armada española.

Este desconocido episodio de la historia, tal y como devela el autor del blog «Foro naval», ocurrió hacia 1580, cuando según narra el investigador Carlos Canales en su libro «Tierra Extraña», el gobernador español en las Islas Filipinas, don Gonzalo de Ronquillo, tuvo noticias de la llegada de un fuerte contingente de piratas japoneses que estaban hostigando y saqueando a los indígenas filipinos en la provincia de Luzón, zona bajo la protección administrativa española.

Ante esta situación, Ronquillo envió hasta Luzón al capitán de la Armada Juan Pablo Carrión, al mando de una flotilla compuesta por siete embarcaciones y varias decenas de infantes de marina de los Tercios de Mar de la Armada española. El objetivo era expulsar a los fieros piratas japoneses, que resultaron ser temibles guerreros samuráis.

Tras ganar una primera batalla, frente a un barco nipón que navegaba por la zona, los japoneses enviaron una flota de diez navíos para vengarse de los españoles. Sin embargo, tras varios combates, tanto en tierra como marítimos, las fuerzas españolas consiguieron vencer y expulsar de Filipinas a los japoneses.

Estas batallas suponen la única evidencia histórica de un enfrentamiento armado entre europeos y samuráis. De este episodio, la historia tradicional japonesa cuenta que sus guerreros fueron derrotados por unos demonios, mitad peces mitad lagartos, llegados en unos grandes y extraños barcos negros. Estas criaturas salían como bárbaros de la mar y atacarles tanto en tierra como en mar era un asunto peligroso y casi suicida.

Desde entonces los samuráis llamaron a los infantes de marina españoles «wo-cou» (peces-lagarto), en reconocimiento a la audacia con la que habían luchado y vencido en los Combates de Cagayán.

jueves, 7 de enero de 2016

LAS CARRERAS POPULARES PIERDEN SU ESENCIA

Imagen de la San Silvestre Salmantina a su paso por el Puente Romano | San Silvestre Salmantina

Las carreras populares pierden su esencia, por Óscar del Barrio

Llevaba tiempo con ganas de escribir sobre cierta deriva que veo en el atletismo popular, y más concretamente en las carreras populares, ya que en ellas realmente de “atletismo” ya va quedando muy poco (al menos en buena parte de ellas). Finalmente me he lanzado a escribir unas reflexiones personales sobre este tema, a raíz de algunos nuevos episodios que he visto en alguno de las competiciones que han realizado otros atletas (compañeros y conocidos del mundo del atletismo), así como otras vividas en primera persona en estos últimos años. Episodios en los que en gran medida la organización es responsable directa o indirecta de ellos.

Lo primero de todo, quiero dejar claro, que soy consciente de que siempre tendemos a pensar que tiempos pasados fueron mejores. La vida sigue, y es imposible pretender que las cosas no cambien. Por tanto mis reflexiones no son tanto en esa línea de quedarme estancado en el pasado, sino más bien por valorar qué es una carrera popular, y qué ciertos puntos básicos creo que deberían salvaguardarse, para a partir de ahí que cada prueba pueda tener su identidad propia. Quizás falten muchos más, pero yo doy unos cuantos.

Trataré el tema con la mayor de las delicadezas posibles, ya que en este tiempo, cuando se ha hablado sobre esta temática, he visto numerosas veces, como tanto organizadores de pruebas, como empresas y autónomos que “comen” de dichos eventos, no dudan en lanzarse en contra de cualquier atleta que con mayor o menor razón alza la voz sobre algún punto a mejorar, sin tener en cuenta que quizás dicho atleta lleva corriendo carreras 3 ó 4 décadas, y el organizador que critica, no conoce este mundillo más allá del último lustro, y llegó a él, al calor del negocio que se estaba abriendo en España con la organización de las mismas, tratando de acallar cualquier voz crítica, con tal de salvaguardar el negocio. En definitiva, poca capacidad de autocrítica, y mucha criminalización de ciertas actitudes desafortunadas, pero residuales cuando algún corredor no paga la cuota y corre la carrera por poner un ejemplo.

Elena García Grimau y Nuria Lugueros en la cuesta de Fonseca

Dicho lo cual, me tomo la licencia también de remarcar, que creo que es fantástico que como en toda sociedad moderna, se dé cada vez mayor importancia a la salud, al ocio, y al deporte. Es fruto de una sociedad próspera. No sólo el atletismo tiene este boom con las carreras populares. Cada vez hay más gente que monta en bici, patina, y un largo etcétera de actividades. En mis tiempos mozos (hace 2 décadas) pasaba los fines de semana enteros entrenando con la bicicleta en el Retiro de Madrid, y no había casi nadie corriendo, y 2 o 3 grupos que nos conocíamos todos con la bicicleta, los patines o los monopatines. Hoy en día vas un fin de semana, y hay miles de personas corriendo a cualquier hora, y decenas de grupos de patinadores y de otras actividades deportivas, con sus “monitores” correspondientes. Todo ello lo veo positivo. Y que surja negocio de entrenar a gente en cualquiera de esas actividades deportivas, no lo veo del todo mal, pese a que antes la gente entrenaba y realizaba dichas actividades, sin necesidad de pagar un monitor, sino que los más veteranos enseñaban a los nuevos sin pagos de por medio. Pero bueno, no lo veo mal, más allá de que muchos de estos monitores pueden no tener una formación mínima, y los que están bien formados, deben luchar contra mucho intrusismo. Tema que daría para otro debate a parte.

Del mismo modo veo con relativo buenos ojos, y ya centrándome en el mundo de las carreras populares, la multiplicación por casi infinito del número de carreras en el calendario. A mayor número de corredores, es lógico que se hayan multiplicado el número de eventos. El atleta o corredor, ha pasado de ser casi un bicho raro en la sociedad hace dos décadas, a casi lo contrario en la actualidad, en la que aquel que no ha corrido al menos una “San Silvestre” es casi señalado con el dedo.

Mario Mirabel (dorsal 4), en cabeza de la San Silvestre Salmantina 2015 | TheWangConnection

Organizadores, marcas deportivas, empresas de eventos, fotógrafos, e incluso las propias federaciones han pasado de no prestar la más mínima atención en el atletismo popular, a ser casi el principal foco en el que poner sus objetivos. Un cambio del blanco al negro, en muy poco tiempo, que sólo se entiende si se ve los números que mueve. Y es que eso de que correr es el deporte más barato, ha pasado a la historia.

Dentro de este famoso “boom” popular, dividiría dos tipologías de pruebas populares. Las que llevan en este mundillo desde antes de que el “running” se pusiera de moda, y las pruebas de nueva hornada, organizadas al calor del negocio que suponía. Dentro de las primeras, y aunque generalizar es siempre injusto, hay dos grandes grupos. Las que han tratado de mantener el espíritu tradicional de dichas pruebas, sin subir exponencialmente las cuotas de inscripción, ni multiplicar considerablemente el número de participantes (y que desde aquí aplaudo), y las que se han dejado llevar por la inercia de esta moda y han modificado lo que era su prueba, en otra cosa que nada tiene que ver con lo que fue en su día, priorizando el negocio frente a otros aspectos.

De las de nueva hornada, poco que decir, ya que la inmensa mayoría llegaron para hacer negocio, y por tanto el evento está enfocado para hacer dinero, o potenciar el nombre de una gran empresa, dando de nombre del evento su marca. Lo cual no me parece mal de por sí, siempre que se cuiden una serie de temas que yo considero básicos.

Y son estos puntos básicos, los que neófitos y veteranos en la organización de estas pruebas, deberían a mi modo de ver, cuidar si fuera posible, ya que cada vez nos encontramos con más problemas:

Salida San Silvestre Vallecana 2013

Precio

Empiezo con uno de los puntos mas delicados, y en el que no voy a profundizar mucho. Sé que todo evento privado, como de cualquier otro producto o servicio disponible en el mercado, tiene el derecho de marcar sus condiciones. El ya manido “a quien le parezca caro que no participe” al calor de los miles de populares que pasarán por el aro, está muy bien, pero creo que hay ciertos límites que no se deberían sobrepasar. Para los que hemos vivido el atletismo de hace más de una década, en donde muchas populares eran gratis o costaban un precio casi simbólico, es complicado entender que los precios se hayan multiplicado por 10, o incluso por 20. Evidentemente los eventos tienen una serie de costes, y existe una cosa llamada “inflación”, así como que se ofrece al corredor más servicios que antiguamente, pero creo que la inmensa mayoría de la gente preferiría un atletismo popular más ajustado en precio, y sin tanta camiseta o bolsa del corredor, que todos sabemos que poco aporta, y sí justifica a cara del neocorredor, el precio de la inscripción.

Fines solidarios

Nada más positivo puede tener un evento deportivo y de ocio, que el destinar buena parte de dichos fondos a un fin solidario. El problema viene cuando numerosas pruebas en el calendario, se les pone nombres solidarios para luchar contra fines muy loables, y luego se destina a dicho fin una cantidad testimonial. Al final no es muy difícil echar cuentas y ver que el nombre de la carrera solidaria, no es más que un mero reclamo de marketing para conseguir mayor número de inscritos y sacar más tajada. De hecho sale más barato poner a una carrera un nombre solidario, que ponerle un nombre normal y luego tratar de hacer campañas de marketing para atraer a corredores.

Creo que cuando el fin de una carrera es solidario, debe ser solidario y destinarse los fondos a dicho fin, salvo los que sean para costes directos y “reales” organizativos. Y es que cuando esto del running no estaba de moda, curiosamente no existían carreras solidarias, y ahora de repente hay centenares de ellas. Que haya es estupendo, pero por favor, un mínimo de ética.

Grupo de cabeza de la San Silvestre de León | Jesús Amigo-TheWangConnection

2, 3 ó 4 carreras en una sola

Otra de las consecuencias del boom, es que ahora tanto las nuevas pruebas, como las más tradicionales, y al calor de conseguir el mayor número de inscripciones en una carrera, transforman lo que era una competición en varias a la vez. Lo que antes era una carrera de 10kms, ahora lo es de 10 y de 5 a la vez. Las media maratones, ahora son también un 10.000, y en el caso de las maratones como el tradicional MAPOMA, ahora es maratón, media maratón y 10.000.

A priori, y si todo se cuida al detalle, no es un problema mucho más allá de desvirtuar la carrera que da nombre a la prueba. Considero que hoy en día hay suficientes eventos incluso cada fin de semana, para que la gente elija la distancia que quiere correr, y si una prueba es una media maratón, pues poner foco y dar importancia a dicha prueba, y mantener la personalidad. El crear 2-3-4 pruebas en una misma no termino de verle el sentido, salvo que ya no importe ni la propia prueba en sí, sino sólo el dinero que se puede hacer.

Para mí quizás sea uno de los puntos que más me molesta de todos los que voy a comentar, porque he visto que a raíz de realizar varias carreras en una, los errores organizativos se han ido multiplicando hasta llegar al absurdo. El problema real, viene cuando no hay medios suficientes, o no se quieren poner, para que este sinsentido de pruebas simultáneas, no induzcan en errores. Errores que llevo varios años viviendo y viendo en carreras que no he corrido, de distintos colores, sobre todo cuando la salida de todas esas pruebas se hace de forma simultánea.

Errores que se traducen en que en todas esas carreras, con salida conjunta de distintas pruebas, al final existen atletas que se equivocan de circuito, clasificaciones con errores varios cuando es un circuito de varias vueltas, ganadores de la prueba que da nombre al evento que entran en meta sin que la organización se dé cuenta (porque entran junto a los de la prueba corta y han sido doblados), atletas que no saben contra quien están disputando la prueba, y un largo etcétera de situaciones que a la postre son imposibles de dar solución, desvirtúan el resultado, alteran lo que es la competición en sí, y todo al calor de sacar más inscripciones, y amparándose con un argumentario estudiado, al decir que es para ese 1% de atletas inexpertos pueda decidir si prefiere correr mayor o menor distancia sobre la marcha, y para ello se pone en jaque la disputa de la prueba, la clasificación real de la prueba, y la propia seriedad del evento.

En definitiva, toda carrera, como carrera que es debería tener garantizada que podrá ser disputada de forma justa y sin incertidumbres sobre quien corre qué, sin errores de trazado, ni confusiones en la entrada de meta sobre quien está entrando en una u otra prueba (cuando son atletas doblados). Lo ideal como digo sería que si una prueba es un 10.000 sea eso, un 10.000. No hace falta que haya varias carreras en una para que la prueba sea un éxito, si las cosas se hacen bien. Y pongo como ejemplo los 10kms de Laredo. Una prueba querida, de éxito incuestionable, y que no cae en crear a su vez una prueba de 5kms.

Y para las que aún así decidan hacer dos o más carreras en una, intentar hacer salidas separadas (como bien ha hecho este año la San Silvestre de las Rozas), y así no haya dudas para los atletas, ni errores de recorrido. Y si son varias pruebas con salida conjunta, que es el peor de los escenarios, que el atleta decida al inscribirse, cual correrá, y sea fácilmente distinguible en los dorsales. En definitiva, que la carrera sea eso, una carrera, y una vez asegurado eso, ya le vamos añadiendo cosas. Si no tiene sentido ver unos mundiales de 10.000 y 5.000 metros lisos con salida conjunta, y sin distinción de dorsales, una popular por menor nivel que este evento tenga, tampoco tiene sentido, ni es justo para sus participantes.

Salida a una de las carreras de los peques. 2014 | Carrera Feria Mijas

Cortes de tráfico y recorrido

Quizás este punto no es tanto un error actual, sino que se ha producido desde siempre, aunque se ha repetido más a menudo sobre todo por lo comentado en el punto anterior. Cada vez es más común escuchar a atletas que se han equivocado de trazado, ya que en los cruces no había nadie indicando, o el que guiaba a los primeros clasificados en una bici se equivocaba en la ruta, y situaciones varias.

Así mismo son numerosos los altercados por zonas del recorrido que no están debidamente cortados al tráfico, hasta el punto de producirse algún pequeño atropello. Creo que es un punto básico, que se garantice tanto la seguridad de los corredores, en lo que al tráfico se refiere, como que se analicen cada uno de los cruces en el recorrido y si este estará debidamente indicado con vallas, o con personal de la organización.

Fotógrafos y derivados

Sin duda cada vez son más los que al calor de este boom hacen negocio de una u otra forma. Todo bien, siempre y cuando haya una serie de límites. Ya en el mundo del ciclismo se han visto muchas veces caídas de gente que se pone a hacer fotos en el trazado de la carrera. En el atletismo la velocidad es mucho más baja, pero no es la primera vez que tengo un susto por culpa de estos fotógrafos que venden fotos a corredores, y que ya se colocan en cualquier sitio. Pongo por ejemplo lo sucedido el 31 de diciembre de 2015 en Las Rozas. Una persona unos metros antes de la salida, en mitad del circuito haciendo fotos o video con una reflex. Era raro verle allí plantado, pero no es la primera vez que alguno apura en el sprint de la salida para hacer fotos en mitad, y luego se quita en el último segundo. Este hombre en concreto, lejos de “apurar” el paso del sprint, con el riesgo que ya supone, fue un punto más allá, quedándose en medio en plena salida, supongo por que pensó en hacer novedosas tomas mientras los atletas pasábamos por ambos lados de él al sprint. Ni que decir tiene que en toda carrera la salida es el momento mas peligroso. Son muchos atletas saliendo rápido y todos muy juntos, casi sin ver lo que se tiene delante. Lo último que te puedes esperar es que alguien tenga la idea feliz de quedarse en medio y quieto 20 metros por delante de la salida. En este caso y de milagro todos pudimos esquivarle sin que hubiera caídas, pero sería de agradecer que la organización estuviera al quite sobre todo en la salida de este tipo de personas que se ponen en mitad de trazado, y sobre todo pedir a los que se dedican a este tipo de actividades, que piensen un poco en las consecuencias de colocarse en el interior del circuito. (Foto del ejemplo puesto, con el fotógrafo en mitad de la salida, por no hablar del espontáneo de verde de la derecha que se incorporó pasado el arco de meta, sin dorsal y por delante del pelotón):

La comitiva real cruza la meta de la San Silvestre Salmantina

Libertad de indumentaria

Al igual que comentaba antes con el tema del precio, todo evento deportivo es libre de poner sus normas, pero creo que para identificar a un atleta el sistema tradicional del dorsal y actualmente el chip, es más que suficiente para controlar quien está inscrito y quien no, así como registrar tiempos de paso. Condicionar la participación en una carrera a tener que llevar una ropa de forma obligatoria, con la excusa de que dicha prenda es dorsal a su vez, creo que es sobrepasar una línea difícil de entender. El marketing está fenomenal, e incluso puedo entender que se ofrezca como principal opción por defecto, pero nunca debería ser un condicionante para poder participar en una carrera. Y si se sobrepasa esta línea, creo que debería dejar de llamarse carrera, para proceder a llamarla “fiesta de disfraces” o cualquier otra cosa. Toda organización de un evento de atletismo, si realmente mira por el atletismo y por el atleta, debería tener ese respeto al corredor que al final es el protagonista y con el que hace negocio.

Salidas por cajones en pruebas con muchos participantes

Es un tema que hasta hace no mucho quizás no era del todo importante. Antes quien más quien menos, si se apuntaba a una carrera, sabía dónde debía ubicarse en función del nivel de la prueba y de su nivel deportivo en dicho momento. Siempre ha habido quien quería salir delante pese a que luego quedaría de la mitad del pelotón para atrás, pero no era mayor problema, al ser casos puntuales.

Con la llegada de la masificación de inscritos en las carreras populares, y de mucho corredor que no sabe realmente donde se está metiendo, se dan cada vez más situaciones en las que se ven en primerísima línea de salida de pruebas con miles de participantes, y en las que el ritmo de salida es rápido, a niños de 10-12 años, o personas mayores o entradas en kilos, que lógicamente no sólo no disputarán la carrera, si no que no van a ser capaces de realizar una salida lo suficientemente rápida para no hacer peligrar tanto su integridad, como la de los corredores que saldrán justo detrás de ellos a un ritmo inicial muy superior al suyo.  En la reciente carrera del BBVA, por poner un ejemplo cercano y propio, en pleno Paseo de la Castellana y con miles de inscritos me encontré en primera línea con una de estas personas y algún niño (hijo?) con ella y al indicarle el peligro que corrían los pequeños de salir en primera línea, poco menos que se ofendió, diciéndome que ellos siempre se van a poner los primeros en cualquier carrera a la que vayan. Persona que antes del km 1, ya iba andando tras darse la salida, ya que lógicamente se veía que no estaba en un estado de forma ni para completar la carrera a un simple trote.

Vista de pájaro de la Media Maratón de Valencia 2013

Por tanto, como pedir sensatez a tanta gente profana en la materia es un claro imposible, creo que por la propia seguridad de los corredores, debería hacerse lo que cada vez es más común en pruebas con muchos participantes, creando al menos 2 ó 3 cajones en función de las marcas de los participantes, o en su defecto que los organizadores, intenten controlar mínimamente antes de dar la salida, si hay algún participante (niños principalmente) que pudiera estar en peligro por salir delante y a su vez estar poniendo ellos en peligro a otros participantes.

Quizás me deje en el tintero algunos aspectos. Podrá parecer que sólo veo puntos negativos o que me centro mucho en temas propios de la competición en sí y no tanto de “la fiesta” del evento, pero no es así. Al revés, me encantan las populares, aunque siempre he seleccionado muy bien las que corro, y he preferido no prodigarme en ellas corriendo cada fin de semana al “tuntun”. Por eso lanzo esta pequeña lista de puntos a mejorar. Insisto en que me gusta ver a tanta gente haciendo deporte, pero ante todo estos eventos deportivos,son carreras, y deberían asegurarse de cumplir esa serie de puntos que garanticen, (y procedo a resumir), un precio acorde a los tiempos y a lo que se ofrece, una ética mínima, seguridad a los deportistas, que no haya errores de bulto en clasificaciones por intentar realizar muchas pruebas en una sola, y que se pueda disputar la misma de una forma coherente y justa para los que pretenden disputarla o simplemente buscar sus propios límites, así como garantizar la libertad básica de cualquier corredor de correr con la indumentaria deportiva que prefiera. En definitiva, que las carreras se adapten a los nuevos tiempos, pero sigan siendo carreras y no romerías ni circos. Y cuando se prefiera lo segundo, pues que se les cambie el nombre por otro distinto al de carrera popular.

Sé que estas reflexiones caerán en saco roto, pero aquí las dejo y agradeceré cualquier comentario, a favor o en contra, ya que evidentemente, este no es más que mi humilde punto de vista.

Gracias por leer hasta el final.

Un saludo.

Óscar del Barrio