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martes, 4 de junio de 2013

LA EDAD DE DESAPRENDER



Las mujeres y hombres maduros de ahora hemos llegado a una edad maravillosa en la que emprendemos el camino del desaprendizaje. Fuimos  criados con la creencia de que debíamos ser los mejores en todo: mejores estudiantes, mejores esposas, mejores esposos, mejores profesionales,  mejores madres y padres, etc. Fuimos educados con la creencia de que TODO  es pecado. Ha llegado la hora del desaprendizaje o lo que mi hija llama  graciosamente, el importaculismo. ("Todo me importa un culo").

Ha llegado  la hora de decir NO en muchas ocasiones, de mandar al carajo los compromisos y las obligaciones. Pasó la hora de las responsabilidades desvelantes. Ahora nos gusta estar solos, disfrutar buenas conversaciones con gente que no nos insulta y que cree lo mismo que nosotros o que no le importa que opinemos diferente. Es la hora de hablar de todo sin necesidad de sostenerlo como medio de defensa. Es hora de ver películas, de estar en una finca durante la semana, de leer, de escuchar, de sonreír y de burlarse de la mayoría de los mortales que viven pendientes de las pendejadas. Nosotros ya demostramos que las responsabilidades fueron bien atendidas por nosotros, que hicimos las cosas lo mejor posible, que dejamos huellas, que somos buenas personas.
  

Lo que nos queda de vida es para nosotros, para disfrutar, para cumplir el mandamiento divino de amarnos a nosotros mismos. Por eso vamos a hacer lo que nos da la gana. Viajar al máximo, tomando café con amigas y amigos, conversando con todo el que nos encontremos. Ya pasó la época de los roles.

Lo que fuimos, fuimos; ahora somos para nosotros mismos sin tener que endir cuentas a nadie. Los demás seguirán su camino de responsabilidades y de afanes, de preocupaciones y nerviosismos. Nosotros ahora, estamos por encima del bien y del mal. Vamos a museos, asistimos a conferencias y si no nos gusta nos salimos sin que nos importe, redescubrimos al Quijote y a Fernando González. Ahora asistimos con mayor frecuencia a entierros y nos damos cuenta de que se aproxima el nuestro, pero estamos preparados, pues al fin y al cabo vivir es mortal. La vida es para nosotros una profunda experiencia interior, lejos de mitos, ritos, limosnas y pecados sin fin.
  

Es la hora de empezar a relajarnos y de conversar largas horas con uno mismo, que es el único que permanece siempre, ahora y después de que abandonemos la nave del cuerpo.

Nos rodean pocos seres a quienes amamos profundamente y que seguirán viviendo sus propias experiencias, estemos nosotros o no. Mandaremos para donde sabemos a la gente que nos molesta, la tóxica. Quienes nos buscan sin egoísmos van a encontrar una sonrisa, una mirada tierna y comprensiva, un consejo acertado o no, afecto.

Somos, ahora sí, libres de ataduras, de prejuicios, de creencias. Somos libres si no le tememos ni a la vida ni a la muerte.


 Harold Schlumberg

"Muchos me preguntan, qué hacen las personas después de jubilados?"

"Bueno, yo tengo la suerte de ser graduado en ingeniería química y una de las cosas que más me gusta hacer es transformar cervezas, vinos y otras bebidas alcohólicas.......... en orina, y me lo paso de puta madre..."

2 comentarios:

  1. Si lo que publicas no es original, deberías citar la fuente. Este texto ya había sido publicado antes:
    http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/L/la_hora_de_desaprender/la_hora_de_desaprender.asp

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  2. La fuente soy yo, y no tengo porque aludir a otros si como es el caso no recibo datos sobre ellos. Como ves no hay ningún problema en publicar tu alegación, pero aquí tenemos la norma de publicar el medio editorial (cuando nos lo facilitan), la persona que lo remite (cuando ella quiere) y los comentarios cuando vienen firmados. Gracias por tu colaboración.

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