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sábado, 18 de junio de 2011

PLASTICO PARA DIOGO


tapones para diogo

«Aún no se había dado cuenta de que le faltaba una mano»
La madre del niño caminhense que busca 19 toneladas de tapas de plástico a cambio de una prótesis pide ayuda

Ni la familia de Diogo Farinhoto, el niño caminhense de dos años al que le falta una mano, ni la cooperativa Dar a Sorrir van a cejar en su empeño hasta darle al pequeño la posibilidad de acceder a la prótesis que le permita normalizar su vida. Amigos, compañeros, colegios y el propio Concello de Caminha respaldan la campaña.

La madre lanzó además el martes un llamamiento para que la corriente solidaria cruzara el Miño y, aunque aún de forma tímida, el eco ha comenzado a sentirse. Ya ha habido llamadas de apoyo desde Galicia, la mayoría desde Ferrol. «Es que igual que te bebes un refresco, guardas la tapa -señalaban en una de ellas- es obvio». El interlocutor explica que también participan en una campaña similar para dos jóvenes del País Vasco.

Aquí, en la desembocadura del Miño frente a la villa guardesa aún hay que sumar muchos tapones de plástico y embalajes con los triángulos 2, 4 o 5 para conseguir las 19 toneladas que necesita Diogo. Esa es la moneda de cambio ya que, cuando reúna esa cantidad de plástico, la empresa Ceinop de Póvoa de Varzim pagará la colocación de la prótesis mioeléctrica que la cooperativa Dar a Sorrir ya ha encargado a Alemania.

La espera puede acortarse en función de la colaboración. Diogo tiene ahora la edad ideal según sus especialistas para poder rentabilizar la prótesis pero también la de empezar a saberse diferente a los demás. Hace poco más de quince días que cumplió dos años y el día 27 ya superó con éxito una prueba con una prótesis similar a la pensada para él. Nada es igual y todo puede ser distinto. «Hasta ahora era muy pequeño y no se había dado cuenta, hacía todo con el brazo y tampoco había tomado conciencia de la parte estética» explica su madre, Elisabete Farinhoto. Desde el 27 de mayo ya se hace una idea, aunque sea mínima de lo que supondría tener dos manos, así que también él prefiere y buscar tapas de plástico mientras los otros niños piden o coleccionan cromos. Para ayudar solo hay que guardar tapones o contactar con la cooperativa Dar a Sorrir, o entregarlos en las piscinas o bibliotecas municipales de Caminha. «Vale todo tipo de tapas de plástico, sean de agua, aceite, de yogures líquidos, de detergentes o champú; incluso las cajas de mantequilla completas», recuerda Elisabete en su llamamiento.

Rodrigo, otro pequeño luso al que ya le han puesto la prótesis, es el nuevo ídolo de Diogo. Su testimonio es el mejor reclamo para ayudar.


Remitido por Enrique Tre